martes, 22 de abril de 2014

LAS POCILGAS, APROVECHAMIENTO DEL PASADO SILVÁTICO



Camufladas en torno a la vegetación circundante, este tipo de construcciones se constituían en el lugar de refugio y  reposo nocturno de los cerdos ibéricos. Aquí, durante la noche estos animales se encontraban vigilados a salvo de ataques nocturnos de predadores como lobos o perros asilvestrados. También podíamos detectar en las inmediaciones un chozo donde vivía el porquero, y en su caso la familia de éste, con el fin de evitar los hurtos de este ganado.

Pocilga, restos de un pasado.
Era también el lugar donde las hembras de cría, de estos domesticados jabalíes, permanecían gran parte del día amamantando a los lechones, hasta que la madurez de la camada les permitía vagar por los diferentes espacios acompañados de su progenitora.
Estos animales descansaban allí gran parte del año, ya que están adaptados al aprovechamiento de todas aquellas vayas y frutos disponibles en cada estación, en especial el otoño y el invierno donde las bellotas y las aceitunas se convertían en el alimento con mayor valor energético y nutricional de esos periodos. 
 Noche de un recinto de cerdos.
Como se puede observar en las imágenes que acompañan a este capítulo, estos recintos constan de varias estancias con forma cónica unidas entre sí por unos 80 cm de pared;  cada recinto tiene una puerta de entrada para los puercos con una altura de unos 70 cm y anchura 75 cm. Las paredes que lo sustentan poseen un grosor en torno a 65 cm.
En el lado contrario a las puertas se encuentra una ventana pequeña cuyas dimensiones son de 27 cm de alto por 20 de ancho que servirían para airear el aposento por la respiración y  gases procedentes de estos animales.
Cada cono tiene una planta circular con un diámetro de unos 3,90 m y una alzada de unos 3,10 m  (estas medidas varían ligeramente de unos a otros)
Los suelos están formados por un puzzle cuyas piezas son una combinación de piedras y lanchas.
Delante de estas edificaciones aparece lo que sería un corral con una única puerta de entrada y con una superficie aproximada de 150 metros cuadrados: cuya utilidad podía ser la distribución de los cochinos al atardecer en las diferentes estancias y para la toma de sol de las camadas durante el día antes de aventurarse en los ecosistemas cercanos.

 
Vista desde el interior.
 Están construidos a base de rocas, recogidas en el entorno, y cal de albañilería como masa para dar consistencia a las paredes (procedente de los hornos de cal de la zona). Estos conos se levantaban entrelazando piedras en la que la siguiente capa sobresale de la de abajo y en cuya base estaban las más gruesas y a medida que se elevaba la obra se utilizaban pedruscos más pequeños con formas más aplanadas para ir elevando la bóveda. Tanto su interior como su exterior se encuentran encaladas para darle firmeza a las piedras que los forman. No obstante podemos comprobar que las pocilgas más antiguas no tienen estas capas de arcilla, pudiéndose observar en su interior las piedras.  

Pocilga en la finca el Barroco.
Según estos datos, y si tenemos en cuenta la aparición y evolución de las aldeas de este municipio, se estima que estos levantamientos aparecieron a principios de 1900.
Este tipo de pocilgas se encuentran muy localizadas pudiéndose  descubrir en la finca el Barroco y en la sierra de Alor. Presentan mal estado, lo que dará lugar, en pocas décadas, a un montón de piedras.

MAPA:
En rojo la zona donde se localiza estas pocilgas


 




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