miércoles, 18 de marzo de 2015

GARZA REAL: el arte de pescar.


 Tuve tres días estupendos en una charca residual de rivera, donde las aproximaciones fueron estupendas.
Las garzas fueron un de las más colaboradoras.
El hidroaguardo sirvio hasta de posadero de estos ejemplares.










(Cómo se saborea)

miércoles, 11 de marzo de 2015

MÁS DE GRULLAS (ahora que se han marchado)


Un día de niebla tenue; aparecieron sin que me diera cuenta; estaba imaginando su entrada para que hicieran algún gesto de parada nupcial, no fue así pero al menos entraron y  disfruté  su presencia.


 Son elegantes y bellas.

 Comiendo el maíz. 
Creo que iran bastante gorditas.


miércoles, 18 de febrero de 2015

MIENTRA ESPERO A LAS GRULLAS: rabilargos

 Vienen en bandadas de 5 a 10 individuos, comen el maíz de mis grullas y se van. Lo que vale que hay grano más que suficiente para la familia, de tres grullas, que se ha apoderado del lugar. Mientras llegan, mato el tiempo de espera con esta especie endémica de la penísula Ibérica, son muy divertidos y escandolosos a la vezz que bellos.

 




sábado, 7 de febrero de 2015

GRULLAS: sonido de las cámaras NIKON.

Llevas esperando a las grullas desde el mes de febrero de 2014 hasta que las ves en noviembre, no paras de pensar en preparar todo para hacerles fotos, verlas, disfrutarlas... son viajes de 60 km de ida y otros tantos de vuelta hasta Villanueva del Fresno.
Buscas un lugar adecuado.
Construyes un aguardo con piedras, cementos, redes, palos de eucaliptus (ya secos) para no arrancar ni una rama de encina, buscas ramas secas de encinas en tu alrededor para camuflar las redes del techo...
después les empiezas a cebar con maíz sábados y miércoles; el maíz empieza a desaparecer.
Llega las sesiones y son ellas las que se comen el grano (bien) Madrugadas. Alegres  esperas; la luz de la mañana, el canto de las aves, el frescor del día, todo perfecto...Quieres hacer fotos con tu cámara NIKON el objeto de tu afición, el final de todo el esfuerzo e ilusiones; cuando ellas llegan, les dejas comer, esperas a que esten tranquilas y empieza la sesión de fotos y cuando llevas varios clic o CLIC de MI CÁMARA  NIKON... y se empiezan a marchar, el sonido las espanta; vuelven varias veces pero se repite la historia...
¿PARA CUÁNDO LA CÁMARA SIN SONIDO, SEÑORES DE NIKON?  Las de CANON suenan muchísimo menos. Si pudiera empezar de nuevo, seguro que no me metía en NIKON.


miércoles, 28 de enero de 2015

GRULLAS: en Villanueva del Fresno.



      De la primera sesión de grullas de este 2015. Realizada en los campos comunales de Villanueva del Fresno, un espacio abierto donde se puede encontrar especies muy emblemáticas de la dehesa extremeña.
      Hubo primeros planos y momentos para la composición con la dehesa.



         
Solo con verlas ya se disfruta: sus poses, cantos, vuelos...y la espera, cuando se empiezan a aproximar en torno a las 8:10 h de la mañana.


Aguardo construído con los restos de un chajurdo de la zona; de esta manera, no se rompe la tolerancia de la especie a la zona del comedero.
 

miércoles, 21 de enero de 2015

RUTA OLIVENZA-SAN RAFAEL-SAN FRANCISCO: conjugación de dorados y verdes.

Puente que une Olivenza-Badajoz.

Deambularemos por una ruta de 30 kilómetros, que se caracteriza por presentar una diversidad de entornos: dehesas, paisajes de rivera y espacios pseudoesteparios; que a la vez, alternan con zonas agrarias tanto de secano como de regadío; es por lo tanto, un recorrido con una gran variedad de ecosistemas. Esta importante característica nos permitirá disfrutar del itinerario en el que el placer del deporte se conjuga con la biodiversidad que habita en el medio ambiente.
En lo referente al patrimonio rural descubriremos los característicos cortijos extremeños, huertas presididas por sus típicas entradas, granjas familiares, canteras y hornos de cal.
Es un trayecto que presenta grandes cambios de nivel en el que se hace muy exigente la conducción de la bici, si optamos por este modo de realizarlo.
            Empezaremos desde el aparcamiento del campo de fútbol municipal de Olivenza, desde aquí tras un kilómetro por la carretera de Badajoz y a la altura del polígono industrial de Ramapalla, tomaremos el esperado y deseado camino de tierra donde nuestra bicicleta se encuentra en su estado natural. A poca distancia, vamos a cruzar el arroyo de la Parda, así llamado porque según cuenta la leyenda por allí campeaba una loba de ese color.
            Empezamos un ascenso de nivel moderado, pasando en torno a un cortijo que nos despide hasta alcanzar la cota de 260 metros; una vez aquí, comenzaremos el descenso que nos transportará hasta San Rafael. Durante este tramo, circularemos paralelos al arroyo de san Andrés; dándose la paradoja de que compartiremos, en un centenar de metros, parte de su cauce.
            Una vez llegada a esta localidad y tras realizarle una visita, retornaremos a nuestro recorrido; que ahora, se hará compañero del canal de aguas procedente del pantano de Piedra Aguda y que sirve para abastecer a los terrenos destinados al regadío que pertenecen a estos pueblos del Plan Badajoz.
            Continuando con este trayecto, pasaremos alrededor del cortijo Pel Preta, y a poca distancia de él, cruzaremos el arroyo que recibe este mismo nombre pero con terminología en castellano, Piel Preta.
Alcanzamos un momento peligroso; ya que, deberemos atravesar la EX-107 que presenta una gran densidad de vehículos; tras rebasarla, retomaremos la tierra.
            Llegamos al kilómetro octavo donde es aconsejable, por su belleza, ir en dirección a la rivera de Olivenza. Abandonamos el canal de aguas y tras llegar a una báscula de pesaje y salvar la vía que va a San Francisco, nos dirigiremos al puente de la antigua pista Badajoz-Olivenza, construido en 1841 y que dispone de 7 ojos. No lo cruzaremos, ya que ahora toca disfrutar durante 4 kilómetros de este corredor fluvial que nos llevará hasta San Francisco; sus márgenes, de gran riqueza floral, albergan una variada ornitología; además, en otoño los tonos ocres adornan aún más este tramo.


Camino que bordea la rivera de Olivenza.
Sobrepasaremos el kilómetro 12 donde se encuentra la cota más baja de este itinerario. En este punto y a nuestra izquierda, alejándonos de la cuenca fluvial, sale un sendero que nos llevará hacia la pedanía de San Francisco; aquí tras la visita a esta aldea, volveremos a la ronda Badajoz, que nos llevará de nuevo a nuestro camino; estamos ya a 14 kilómetros de nuestro punto de inicio. En esta distancia nos encontramos con una bifurcación, deberemos tomar la de la derecha, donde se nos abre una fuerte inclinación del terreno donde el generoso esfuerzo nos permitirá superarla. Siguiendo con nuestras pedaladas, pasaremos bordeando dos cortijos.

Restos de la ermita visigoda.
 Es importante destacar que cerca de este punto kilométrico, a unos doscientos metros, encontramos los restos de una ermita visigoda datada en la Alta Edad Media, emplazada en la finca denominada Valdecevadal. La iglesia muestra planta de cruz griega, de escasas dimensiones, cuyos brazos tienen una longitud de 18 metros, de muros hechos con enormes piedras. Presenta un ábside en forma de herradura. Este se separa del resto de la nave con un escalón y, a sus lados, soportando el arco, se especula que se alzaban columnas. Esta construcción de Valdecevadal posee una única puerta de acceso en el extremo Sur del crucero, rasgo atípico en una iglesia por otra calificada como visigoda.

 
Atardecer entre los restos visigodos.
Esta zona está claramente dominada por la agricultura de secano, donde campean el elanio azul, el aguilucho cenizo y el cernícalo primilla, presentes aquí para otear el suelo y hacer presa a roedores e insectos; siempre tan nocivos para los cereales allí cultivados.
Nuestra senda nos lleva a una zona adehesada, equilibradamente explotada por ganado vacuno. Alcanzamos los 268 metros de desnivel con respecto al mar, es el punto más alto de nuestra ruta; que nos reserva, camuflados por el devenir de la historia, los restos de una cantera y hornos de cal, ya en desuso.
            Tras el esfuerzo, la relajación; empezamos una pronunciada bajada con la presencia en el horizonte de la población de Olivenza.
            Sobre un puente, cruzaremos el arroyo de la Charca; donde, los fresnos y chopos plantados por el grupo ecologista GEO rosa de Alejandría adornan el cauce y dan cobijo a una gran variedad de especies como martines pescadores, oropéndolas, picos picapinos...
            Continuando con el sendero, nos encaminamos hacia la carretera EX-105 que nos guiará hacia nuestro punto de destino; el aparcamiento del campo de fútbol.
Hemos recorrido 30 km. 


 
Camino ideal para paseos en otoño.




lunes, 15 de diciembre de 2014

AVES ACUÁTICAS: camino hacia la variedad.

Grupo de acuáticas en una charca residual de verano.

El agua, indispensable para la vida, se nos presenta en nuestras tierras como un tesoro sin el cual no se entendería ni el pasado ni el presente de las personas y animales que conviven en este entorno; siempre sujeto a grandes cambios, no solo estacionales, sino también dependientes de la alternancia anual de periodos de sequías y abundancia; pero, con un claro denominador, su pureza; que hace que podamos encontrar de manera extraordinaria: marrajos, salamandras, tritones, ranas, sapos y una gran variedad de peces; los cuales, se convierten en nutrientes de la fauna alada que ahora tratamos. 
 Gaviotas al atardecer.
En nuestro municipio, podemos encontrar un mundo enormemente variado de pájaros habitando fuentes, arroyos, riveras, ríos y embalses. Pero a la hora de identificarlas,  deberemos tener en cuenta que las aves acuáticas son aquellas que tienen caracteres adaptativos generales que responden a una evolución ligada al medio acuático. En estos espacios, tanto estas como las terrestres se sienten atraídas por este elemento; así, en sus migraciones, se dirigen siempre al agua para descansar o buscar alimentos. Pero las diferencias, con respecto alguno de los usos que le dan a este líquido elemento, estriban en que las aves acuáticas siempre se bañan en agua mientras que las terrestres lo hacen tanto en agua como en tierra. 
 Garcilla bueyera a contraluz.
Comprobamos, en el estudio de la climatología de nuestros cauces fluviales, que son de curso torrencial,  con variaciones extremas de caudal. Para regular y aprovechar esos cauces se han construidos presas como las de Piedra Aguda y la del Alqueva, el gran lago del sur; estas infraestructuras han modificado las condiciones originales de aquel entorno asociado al agua, creando dos lagos artificiales que han resultado ser como dos caras de la misma moneda; por un lado, son dos azules joyas desde el punto de vista ornitológico; pero por otro lado, han creado un fuerte impacto ecológico al eliminar y transformar los bosques riparios y las dehesas que los rodeaban. Pero, gracias a estos lagos artificiales han empezado a aparecer especies que en décadas pasadas no eran observables; no existían garcillas bueyeras, hoy en día muy habituales; espátulas, que ya resultan ser muy fácilmente localizables; flamencos, ya se comentan como anécdota antes inimaginables…   Debemos resaltar, que estos ecosistemas se han convertido en una de las zonas extremeñas más ricas en especies e individuos que ecológicamente dependen del medio acuático (poseemos una colonia de cría de cormorán grande, presencia de águilas pescadoras, pequeños bandos de gansos del Nilo y cría de moritos, garza imperial  y garceta grande) 
 Cría de morito buscando comida mientras esperaba a su madre.
Estas especies han ido colonizando espacios para criar y dormir; utilizando los árboles secos, residuos de los bosques galerías o de encinares, que estas aguas han cubierto. El uso que dan las aves acuáticas de nuestras aguas es variado, primordialmente como dormidero, para pasar la noche; pero por otra parte, la mayoría de las especies permanecen en sus orillas o en su interior como medio para conseguir sus nutrientes y/o nidificar.
Estos espacios son utilizados también con otros fines:
·       Podemos deleitarnos en la rivera de Olivenza, observando como los martines pescadores buscan emplazamientos para construir sus nidos en aquellos taludes que encauzan los medios fluviales.
·    También descubrir cómo entre los juncos del Alqueva se camuflan aves de recatada presencia como avetorillos y garcillas cangrejeras, siempre al acecho de pequeños peces y de anfibios.
·       Garcilla cangrejera atuzandose las plumas.
  En las aguas someras de Piedra Aguda, los somormujos nidifican entre los tarayes. 
Los grupos más abundantes son las anátidas, que dieron el nombre al Guadiana, seguidas de cigüeñas, garzas y limícolas.
Dentro de este grupo de aves acuáticas se diferencian dos tipos fundamentales:
Vadeadoras, antiguamente se les denominaba zancudas, como: garzas,  cigüeñasflamencos. Se caracterizan por poseer patas muy largas que les permiten caminar por aguas superficiales.
Nadadoras, antiguamente denominadas palmípedas debido a que en su mayoría poseen membranas interdigitales, como una clara adaptación a la natación. Son los somormujoscormoranes y anátidas
Debemos destacar que en el periodo reproductor encontraremos las siguientes especies más importantes, algunas de estas poblaciones tienen un gran interés para los amantes de la ornitología de toda Europa:

 Podiceps cristatus
Somormujo lavanco
Tacbibaptus ruficollis
Zampullín chico
Phalacrocorax carbo
Cormorán grande
Ixobrychus minutus
Avetorillo común
Nycticorax nicticorax
Martinete
Bubulcus ibis
Garcilla bueyera
Ardeola ralloides
Garcilla cangrejera
Egretta garcetta
Garceta común
Casmerodius albus
Garceta grande
Ardea cinerea
Garza real
Ardea purpurea
Garza imperial
Ciconia nigra
Cigüeña negra
Ciconia ciconia
Cigüeña blanca
 Platalea leucorodia
Espátula
Plegadis falcinellus
Morito
Anas platyrynchos
Ánade real
Plandion haliaetus
Águila pescadora
Rallus aquaticus
Rascón
Gallinula chloropus
Polla de agua
Fulica atra
Focha común
Porphyrio porphyrio
Calamón
Himantopus himantopus
Cigüeñuela
Glareola pratincola
Canastera
Charadrius dubius
Chorlitejo chico
Vanellus vanellus
Avefría
Tringa hypoleucos
Andarríos chico
Alcedo atthis
Martín pescador
Motacilla cinerea
 Lavandera cascadeña
Motacilla alba
Lavandera blanca
Acrocephalus scirpaceus
Carricero común
Acrocephalus arundinaceus
Carricero tordal
Charadrius dubius
Chorlitejo chico
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Caminando por estos enclaves, comprobaremos que apenas nos acercamos vemos sombras que vuelan de orilla a orilla; estamos ante el gran teatro de las aves acuáticas.